El déficit ENEE Honduras vuelve a poner bajo la lupa las finanzas de la empresa estatal… la Empresa Nacional de Energía Eléctrica enfrenta nuevamente serias señales de desequilibrio financiero. Un análisis atribuido a la ASJ sitúa en L11,187 millones el déficit acumulado entre enero y julio de 2026. Al mismo tiempo, los hondureños enfrentan desde julio un incremento promedio de 12.48% en la tarifa eléctrica. ¿Qué está pasando con la ENEE?
ENEE: un problema que termina pagando Honduras
Hay una pregunta incómoda que Honduras lleva años evitando: ¿cuánto cuesta realmente mantener funcionando la ENEE bajo su modelo actual?
La discusión pública suele quedar atrapada entre dos palabras: privatización y estatización. Pero mientras políticos, sectores empresariales y organizaciones sociales discuten quién debería administrar el sistema eléctrico, existe un problema mucho más inmediato: déficit de la ENEE en Honduras.
Y actualmente hay razones para preocuparse.
Información divulgada este miércoles 12 de agosto, basada en un análisis atribuido a la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), señala que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica de Honduras habría acumulado un déficit de L11,187 millones entre enero y julio de 2026.
La cifra vuelve inevitable una pregunta:
¿Dónde se está perdiendo el dinero de la ENEE?
No existe una sola respuesta.
El problema financiero del sistema eléctrico hondureño combina diferentes factores: pérdidas de energía, hurto, dificultades de recuperación de ingresos, costos de generación, dependencia parcial de generación térmica, infraestructura, obligaciones financieras y problemas históricos de eficiencia.
Y mientras todo eso ocurre dentro del sistema, afuera está el consumidor.
El que recibe la factura.
La electricidad aumentó 12.48%
Desde julio de 2026 entró en vigor un nuevo ajuste de la tarifa eléctrica autorizado por la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE).
La tarifa promedio pasó de aproximadamente L5.32 a L5.98 por kilovatio hora, equivalente a un incremento de 12.48% para el tercer trimestre de 2026.
La CREE determinó que el costo ajustado de generación alcanzó US$152.15 por MWh, un 15.08% superior a los US$132.22 por MWh aplicados durante el trimestre anterior.
Entre los factores que explican el ajuste aparecen los mayores costos de generación, los combustibles, la demanda eléctrica, la composición de las fuentes utilizadas para satisfacerla y el comportamiento del tipo de cambio.
Es decir, producir y adquirir la electricidad necesaria para abastecer el país se volvió más caro.
Pero eso solamente explica una parte de la historia.
El problema no es únicamente cuánto cuesta producir electricidad
Una empresa eléctrica puede enfrentar mayores costos de generación y continuar siendo sostenible si logra cobrar eficientemente la energía que compra, genera y distribuye.
El problema comienza cuando una parte importante de esa electricidad se pierde antes de convertirse efectivamente en ingresos.
Aquí entramos en uno de los mayores problemas históricos de la ENEE: las pérdidas eléctricas.
Existen pérdidas técnicas inevitables asociadas al transporte y distribución de electricidad.
Pero también existen pérdidas no técnicas.
Hurto.
Conexiones irregulares.
Manipulación de medidores.
Problemas de medición y facturación.
Energía suministrada que finalmente no se convierte en dinero recuperado por la empresa.
Y cada punto porcentual perdido tiene un costo.
No desaparece mágicamente porque nadie lo pagó. Alguien generó esa electricidad, alguien la transportó y alguien tendrá que absorber su costo.
Entonces, ¿quién termina pagando?
Directa o indirectamente, Honduras.
- Puede hacerlo mediante la tarifa eléctrica.
- Puede hacerlo mediante subsidios financiados por el Estado.
- Puede hacerlo mediante transferencias públicas.
- Puede hacerlo acumulando deuda.
- O puede hacerlo sacrificando recursos que podrían destinarse a modernizar redes, transmisión, subestaciones y otros componentes del sistema.
Cambian los mecanismos.
La factura económica permanece.
Por eso reducir la discusión energética exclusivamente a si la ENEE debe ser pública o privada es quedarse en la superficie.
Una ENEE pública puede funcionar.
Lo que difícilmente puede sostenerse indefinidamente es una empresa, pública o privada, incapaz de controlar sus costos, reducir pérdidas y cobrar adecuadamente el servicio que presta.
El consumidor ya está haciendo su parte
Hay además una contradicción que merece atención.
Mientras las finanzas de la ENEE enfrentan enormes presiones, el consumidor hondureño acaba de recibir otro incremento.
Para el tercer trimestre, la CREE estableció para clientes residenciales un cargo fijo mensual de L59.52.
Los primeros 50 kWh tienen un precio de L4.9706 por kWh, mientras el consumo residencial posterior a los primeros 50 kWh se factura a L6.4680 por kWh, de acuerdo con la estructura tarifaria vigente.
Por tanto, cuando se solicita más dinero al consumidor mediante tarifas mayores, también resulta legítimo exigir respuestas sobre qué ocurre con el dinero y la energía que se pierden dentro del sistema.
Antes de discutir ideología, discutamos números
Honduras necesita decidir qué hará con su sistema eléctrico.
Pero esa decisión debería construirse sobre información y no sobre consignas.
- ¿Cuánto pierde realmente la ENEE cada mes?
- ¿Cuánto corresponde a pérdidas técnicas?
- ¿Cuánto corresponde a hurto y otras pérdidas no técnicas?
- ¿Cuánto dinero logra recuperar?
- ¿Cuánto cuesta su estructura administrativa?
- ¿Cuánto debe destinarse a comprar energía?
- ¿Cuánto paga el Estado en subsidios?
- ¿Y cuánto necesitaría invertir Honduras para convertir la ENEE en una empresa financieramente sostenible?
Esas son preguntas bastante menos cómodas que gritar «privatización» o «defensa de lo público».
También son mucho más útiles.
Nos Queda Claro investigará las cuentas de la ENEE
Este artículo abre una serie especial de Nos Queda Claro sobre la situación energética de Honduras.
Durante las próximas publicaciones analizaremos, con datos, diferentes componentes del problema: las pérdidas eléctricas, el hurto de energía, los costos de operación, la compra y generación de electricidad, la estructura tarifaria, las inversiones necesarias y las diferentes alternativas planteadas para reformar el sector.
El objetivo no será defender de antemano un modelo.
Será responder una pregunta mucho más sencilla:
¿Por qué Honduras paga cada vez más por electricidad mientras su empresa eléctrica continúa enfrentando semejantes problemas financieros?
Porque antes de decidir qué hacer con la ENEE, Honduras necesita saber cuánto cuesta no hacer nada.