Una jornada histórica en Honduras
Ayer, Honduras vivió una jornada histórica que resonó más allá de lo religioso: una unidad de fe que proclamó el hartazgo ante quienes gobiernan.
El hartazgo al poder
Las iglesias Católica y Evangélica convocaron una Caminata de Oración bajo el lema “Caminamos con fe y esperanza”, en un contexto marcado por la incertidumbre electoral y crecientes tensiones institucionales . Cerca de 300 mil personas salieron a las calles – cientos de miles en todo el país, incluyendo más de 50 municipios en Honduras y hondureños en Estados Unidos y España. La acción, surgida del descontento por la politización y pendientes del calendario electoral, fue también un grito de que ya basta.
Iglesias unidas por la democracia
No es menor la alianza entre las principales instituciones religiosas del país: la Iglesia Católica y la Confraternidad Evangélica, y, en algunos casos, la presencia menonita . Ayer marcharon hombro a hombro, sin consignas partidarias, para pedir paz, justicia y democracia. La convocatoria fue explícita: “la caminata no es para protestar contra nadie”, según aclaró el portavoz Juan Ángel López .
Participación masiva y ambiente pacífico
Desde Tegucigalpa hasta La Ceiba, pasando por San Pedro Sula, Comayagua, Choluteca y otras ciudades, la imagen fue de calles colmadas de fieles portando Biblias, banderas de Honduras y mensajes esperanzadores . La Policía Nacional desplegó un operativo de seguridad con más de mil agentes para garantizar el orden . La jornada se vivió en paz, sin disturbios, con un fuerte componente espiritual y de unidad.
Reacciones del gobierno y Libre
Las iglesias pidieron expresamente que no se politizara el evento. Sin embargo, el partido de gobierno, Libre, y algunos de sus miembros, anunciaron su intención de asistir, generando críticas y acusaciones de intento de contagio político . Algunos religiosos fueron explícitos al expresar que sería “repugnante que políticos asistieran con fines partidistas” . En contraste, dirigentes de Libre, como Melvin Cevallos, Miguel Briceño y Gilberto Ríos buscaron miles de formas para boicotear las marchas, creando libelos y publicaciones falsas de iglesias inexistentes que no iban a asistir a la marcha, utilizando el aparato gubernamental para evitar que hubiera transporte para las personas que querían asistir a la manifestación, terminando en lo ridículo con un video de la candidata presidencial del gobierno hablando de que es una mujer de fe, pero sin aceptar que es Católica o sigue los principios cristianos.
La fuerza de la esperanza ciudadana
Esta marcha demuestra que el poder real no siempre está en el gobierno, sino en la gente. Esta vez, miles, asociados por su fe –no por ideología– tomaron vías públicas para expresar un cansancio colectivo. Fue un acto que exigió democracia desde la espiritualidad, y que deja claro: el pueblo sigue vigente, unido, y dispuesto a exigir un futuro distinto.
Nota final
Esta movilización deja un mensaje claro: en tiempos convulsos, la esperanza puede congregar más que la política. Cuando la fe se convierte en expresión de ciudadanía, la fuerza reside en caminar juntos.
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